miércoles 23 de julio de 2008

Casta Alvarez





Casta Álvarez es el nombre de una de las tres mujeres cuyos restos mortales descansan en la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, en Zaragoza.
Junto a otras mujeres, Casta Álvarez se enfrentó a los franceses en los asedios a la ciudad que tuvieron lugar entre los años 1808 y 1809. Su presencia y participación en combates y acciones callejeras, bayoneta en mano, le dieron fama de gran valentía entre los defensores de la ciudad.
Al lado de la madre Rafols estuvo evacuando a los enfermos a otro lugar, en una penosa acción que duró varios dias, cuando la artillería enemiga destruyó el hospital.
Cuando en Zaragoza no cabía un muerto más y las autoridades decidieron acabar con aquel horror, ella gritó varias veces aquello de vencer o morir sin que la escuchara nadie.
Algunos franceses, una vez instalados en la ciudad, quisieron conocer a aquella mujer de la bayoneta, aunque ella no se dejó ver.
El general Palafox la condecoró con el escudo de la ciudad, y el rey Fernando VII le concedió una pensión.
Murió a los 60 años, en Cabañas de Ebro, olvidada por todos.
Y fué 100 años después cuando su cuerpo fue desenterrado y conducido a la iglesia del Portillo, en Zaragoza, donde reposa junto a Agustina de Aragón y Manuela Sancho.